Ruido.

23/09/16

Vivir sin Google. Sin Facebook. Sin Twitter

¿Te imaginas un mundo sin Google, Gmail, Google Maps, Facebook, Twitter, Instagram y YouTube? No hace falta viajar al pasado, como en El Ministerio del Tiempo. Basta con desplazarse a Pekín o a Shanghái. Le llaman la “Gran Muralla”: Un eficaz cortafuegos que impide a 1.400 millones de chinos acceder a estas redes sociales, a Google y a todos sus productos y servicios asociados.

“The Great Fire Wall”, que hace alusión a la muralla que protegió a China de las invasiones mongolas, consigue que una cuarta parte de la población del planeta pase olímpicamente del ecosistema digital que nos soluciona –o complica- la vida al resto del mundo. Y no sólo a los chinos. También a los visitantes extranjeros.

En un reciente viaje a ese país pude disfrutar de diez días de desconexión digital. Forzada desconexión, claro, pero muy placentera. Al fin y al cabo, siempre decimos que así son las vacaciones ideales: ni rastro de Twitter, nada de Facebook y el correo completamente muerto.

No me funcionaban el correo personal de Gmail ni los corporativos. Sabiéndolo de antemano, y por si había una urgencia, activé en Madrid alternativas vintage como el correo de Hotmail, que tenía abandonado desde los 90, y me hice fan de la versión hongkonesa (en chino cantonés) de Yahoo. La mala noticia, en términos de desconexión digital, es que WhatsApp funciona a la perfección.

¿WiFi gratis? Sí, pero con reparos

La conexión a Internet en China es de altísima velocidad, tanto en las oficinas como en la calle. En los hoteles hay WiFi gratuita y la gente no para de ver películas en sus móviles, en el metro, en los restaurantes o en la cola del supermercado. Banda ancha, pero contenidos estrechos. Ya te lo avisan en el hotel: olvídate de Google, Gmail, Facebook o YouTube.

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El acceso a YouTube, Instagram y Google + es igualmente imposible. Ni en versión web ni en aplicación. Cuando en una web, como en la de El Mundo por ejemplo, hay embebido un vídeo de YouTube, en la pantalla no aparece ni el primer fotograma y solo se ve un espacio en blanco.¿Quiere eso decir que los chinos no ven vídeos ni usan las redes sociales? No. Ellos utilizan otras. Como el buscador Baidu y las redes QQ, WeChat, Qzone y Weibo.

Un simple vistazo a un vagón de la estupenda red de metro de Shanghái ofrece una imagen muy parecida al de Londres o Nueva York: todos los viajeros atentos a su móvil, chateando y compartiendo vídeos. Con sus iPhone, sus Samsung y sus Huawei, móviles que tienen un denominador común: están fabricados en China.

1.400 millones de móviles

Cada año se venden en el mundo unos 1.400 millones de teléfonos móviles. Curiosamente, la cifra coincide con la población china. El mercado lo acaparan Samsung (320 millones), Apple (225 millones) y Huawei (104 millones). Les siguen OPPO y Xiaomi. Los cinco grandes coinciden en algo: están fabricados en China.

China es, a su vez, el mayor mercado de móviles en el mundo, con 314 millones de unidades vendidas en 2015. En agosto pasado, Wanfujing, la principal calle comercial de Pekín fue escenario del lanzamiento del nuevo Galaxy Note 7. Los anuncios del nuevo terminal de Samsung rodeaban una de las 42 tiendas de Apple en China. Una metáfora del sorpasso que acababa de publicar la prensa mundial.

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Es un tópico lo de China como país de contrastes. Pero cada minuto se hace realidad. Un carro tirado por bueyes al lado de un tren a 400 kilómetros por hora. O una ciudad futurista como Shanghái donde en la habitación del hotel te ofrecen, entre amenities de L’Oreal y cremas provenzales, un kit completo de lápiz, papel y sacapuntas.

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Leer El País, misión imposible

En Pekín o Shanghái es imposible comprar en un kiosco un periódico occidental en papel. Si te animas a leer sus ediciones digitales, llegan las sorpresas. The New York Times, Wall Street Journal o Le Monde están bloqueados. En cuanto a los medios españoles, está prohibido consultar las webs de El País y El Confidencial. Ningún problema, en cambio, para leer las ediciones electrónicas de ABC, Libertad Digital, RTVE o La Razón. El Mundo está aparentemente desbloqueado, pero hubo varios momentos durante el viaje en que me resultó imposible el acceso.

Según la organización GreatFire.org, 139 de los 1.000 dominios más populares en el mundo en la clasificación de Alexa están boqueados en China. Desde los citados periódicos y redes sociales a webs tan utilizadas en Occidente como los blogs alojados en Blogger y Blogspot, Dailymotion, Vimeo, Slideshare, Shutterstock y portales pornográficos como YouPorn y XVideos.

Tras diez días de desconexión me planté en el aeropuerto internacional de Pudong, en Shanghái, adonde llegas a 450 kilómetros por hora a bordo del Maglev, el tren más rápido del mundo. En la puerta de embarque de Iberia, que vuela ahora a diario de Madrid a Shanghái, me esperaba una última sorpresa.

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Esta instalación, convenientemente vallada, me recordaba que entraba de nuevo en el túnel del tiempo. Que regresaba a mi vida normal. A la vida gobernada por Google.

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